Suerte Celestial

CAPÍTULO 04

1.4

Mugyeong ciertamente poseía un rostro asombrosamente apuesto, pero una reacción tan extrema...

—Pequeño, ten cuidado o se derramará todo el caldo.

Hoyeon, con una sonrisa, trató de calmarlo y colocó la bandeja sobre la mesa en su lugar. Luego, detuvo con amabilidad al niño que parecía estar a punto de arrodillarse en el suelo.

—No es necesario que te comportes de forma tan difícil, está bien.

—... Sí, joven amo. Muchas, de verdad muchas gracias.

Con la voz temblorosa como la de una cabra, el mesero bajó los tazones de fideos uno a uno con la mirada clavada en el piso. Sus manos incluso temblaban mientras servía las tres raciones de dumplings bajo la mirada de Mugyeong. Tal vez era porque Mugyeong portaba una espada.

—Parece que ha tenido malas experiencias con espadachines a pesar de ser tan joven.

Hoyeon murmuró con lástima al ver al mesero desaparecer rápidamente hacia la cocina.

—Ese tipo de reacciones siempre ocurren, incluso sin una espada.

—¿Perdón?

¿Acaso está diciendo que todos reaccionan así solo porque él es absurdamente guapo? Hoyeon se sintió desconcertado ante el descaro de Mugyeong. Sin embargo, como era la primera vez que Hoyeon veía a un hombre así de atractivo, no pudo rebatirlo.

—Por cierto, ¿Dónde estamos exactamente?

—Valle de la Niebla.

Era un pueblo del que Hoyeon nunca había oído hablar. Como su benefactor era de pocas palabras, Hoyeon buscó una excusa para buscar al mesero y preguntarle dónde quedaba exactamente aquel lugar.

El mesero, aunque seguía pálido, respondió con diligencia. Dijo que el Valle de la Niebla era un pequeño pueblo cerca de la montaña principal del Culto Demoníaco, y añadió que todos allí, incluido él mismo, eran seguidores del Culto.

Hoyeon abrió los ojos de par en par. Apenas ayer estaba en las cercanías de las Cien Mil Grandes Montañas; no podía creer que en solo un día estuvieran ya tan adentro, cerca de la sede central. Hoyeon regresó a su asiento al ver que Mugyeong no parecía muy interesado en sus movimientos.

Hoyeon observó los fideos frente a él por un momento y, aun sabiendo que era un atrevimiento, forzó su voz.

—Benefactor, ¿Hacia qué dirección se dirige usted? Si por casualidad va de regreso a la sede central del Culto Demoníaco, ¿Podría acompañarlo?

La base del Culto nunca se revelaba a extraños, pero Hoyeon era la excepción. Si no fuera por los atacantes, ya habría llegado allí a salvo.

—Siempre y cuando no te desmayes de nuevo.

Haberse desmayado después de que le salvaran la vida era algo que le causaba una vergüenza indescriptible.

—Esta vez lo seguiré bien, no se preocupe. Llenaré mi estómago para tener fuerzas.

Hoyeon sonrió levemente ocultando su timidez y tomó sus palillos. Sin embargo, en una sola ración de dumplings venían nada menos que ocho piezas. Normalmente, Hoyeon se llenaba con solo un dumpling y medio tazón de fideos. Debido a su débil sistema digestivo, no podía comer mucho.

Aunque lo habitual sería que le preguntaran por qué comía tan poco, a Mugyeong no pareció importarle en absoluto. De todos modos, como Mugyeong se terminó todo lo que sobró, Hoyeon no sintió que hubiera desperdiciado dinero.

—Yo pagaré esto. Y cuando lleguemos al Culto, contactaré al Palacio de Hielo para devolverle el favor sin falta.

Hoyeon sacó unas monedas de su bolsillo interior y las dejó sobre la mesa. Menos mal que se había asegurado de llevar algo de plata y monedas al partir.

Si hubiera sabido que el viaje sería tan peligroso, le habría pedido más dinero al Señor del Palacio. Pensó que había recibido suficiente, pero comparado con el valor de su propia vida, era insuficiente.

Al contactar con el Palacio de Hielo, planeaba pedir que le enviaran fondos urgentemente, ya que todo el dinero y la medicina espiritual habían sido robados. El Escuadrón de la Sombra de Nieve debía protegerlo, pero ahora todos estaban muertos. Hoyeon volvió a rezar por su descanso.

Sintió una mirada fija y notó que los ojos de Mugyeong estaban clavados en su rostro. Hoyeon se tocó rápidamente la comisura de los labios, pensando que tal vez tenía algo de comida.

—No aparecían en el retrato.

—Ah... — Hoyeon soltó un murmullo bajo. 

La mirada indiferente pero persistente de Mugyeong se detuvo brevemente en la barbilla de Hoyeon. Parecía que habían pintado su retrato omitiendo los dos lunares bajo su labio.

—Es refrescante ver algo que no estaba ahí.

Mugyeong terminó el resto de su té.

✩₊˚.⋆☾⋆⁺₊✧

—¿El Líder del Culto aún no ha regresado?

El rostro del Guardián Derecho, quien asiste al Líder desde lo más cerca, estaba lleno de preocupación. Originalmente era alguien de temperamento impredecible, pero cuando el Líder dejaba su lugar sin decir una palabra, el Guardián Derecho siempre sufría de angustia. Al apretar los labios con melancolía, la cicatriz de una vieja herida se hizo más evidente.

El actual Líder del Culto era un ser divino llamado "Demonio Celestial". Como el guerrero más fuerte con un poder marcial abrumador, era una existencia absoluta que reinaba como un dios dentro del Culto.

Sin embargo, a nadie se le ocurría llamar al antiguo Líder como Demonio Celestial. Aunque su nivel marcial era superior al de cualquier otro seguidor, no había logrado completar las Artes Divinas del Demonio CelestialCheonma-shingong / 천마신공: La técnica suprema de artes marciales que solo el Líder del Culto puede dominar por completo..

Pero su descendiente, el actual Líder, era verdaderamente el Demonio Celestial. Había completado las artes a una edad temprana y ascendido al trono; nadie dudaba de él. No obstante, él también tenía un problema: los rumores sobre sus Nueve Meridianos de Yang Extremo. Pero, a diferencia de lo que se decía, el Demonio Celestial no padecía esa condición.

Su problema surgió tras ingerir el Neidan (núcleo de energía) del Dragón de Fuego, lo que provocó que la energía Yang de su cuerpo se volviera excesivamente poderosa.

—¿Así que todavía no sabemos quién atacó al Palacio de Hielo?

—Sí, es lamentable, pero así es.

El Guardián Derecho había recibido el informe sobre el ataque, pero no se encontró ningún cadáver que pudiera identificarse como Wi Hoyeon.

—Debemos encontrar a Wi Hoyeon antes de que el Líder regrese.

Tras dar órdenes a sus subordinados, el Guardián Derecho miró la luna en el cielo nocturno. La luna llena se reflejaba claramente en el estanque del Pabellón de los Guardianes donde residía. Si tan solo la luna iluminara el lugar donde se encontraba el Líder...

—¡Guardián Derecho! ¡Escuche, Guardián Derecho!

De repente, el Guardián Izquierdo llegó corriendo sin aliento desde un lado del estanque. Tenía unos ojos tan alargados que uno se preguntaba si realmente estaban abiertos, dándole una impresión astuta. El Guardián Derecho deseaba servir al Líder sin distracciones, pero aquel hombre tan imprudente era, sin embargo, el número uno en cuanto a intelecto y estrategia.

¡...bla! ¡...bla!

Ese loco ahora está balbuceando. El Guardián Derecho desplegó su abanico con fastidio, como indicándole que se largara.

—¡Valle de la Niebla! ¡En el Valle de la Niebla!

Solo cuando se acercó, sus palabras se escucharon con claridad. El Guardián Derecho puso cara de no entender qué estaba diciendo.

—¡El Líder está allí! ¡En el Valle de la Niebla! ¡En la Posada Cheongsan!

Solo entonces el Guardián Derecho recordó que el Valle de la Niebla era el nombre de un pueblo dentro de las Cien Mil Grandes Montañas.

—¿Por qué estaría el Líder en un pueblo así? Tsk, Guardián Izquierdo, seguro has traído información falsa de nuevo.

El Guardián Izquierdo, jadeando, puso su mano sobre el hombro del Guardián Derecho para que escuchara con más detalle. El Guardián Derecho apartó la mano con un golpe seco de su abanico.

—¡Pero mira quién es el mesero de la Posada Cheongsan! ¡Es uno de nuestros espías externos enviados para vigilar el Valle de la Niebla! Por supuesto, él mismo pensó que era imposible que el Líder estuviera en un lugar tan humilde, ¡Pero yo lo verifiqué y es seguro! ¡Dijo que el caballo que arrastraba el carro tenía los ojos desquiciados!

—¿Un carro?

—¡Dijo que transportaba un cadáver! ¡Una belleza increíblemente blanca y seductora!

El Guardián Derecho se llevó el abanico a la frente.

—¡Se dice “belleza de rostro pálido”, pedazo de tonto! ¿Y cómo iba el Líder a arrastrar un carro? ¡¿De dónde sacas esos rumores inútiles?!

—¡Escúchame bien! Dijo que ese caballo de pronto se puso de pie sobre sus patas traseras y empezó a caminar como una persona, ¡Y que sus ojos estaban así de desorbitados! ¡Es claramente el Caballo Negro de la Locura Celestial del Líder!

El Guardián Izquierdo hizo una mueca imitando los párpados volteados (se trata de usar los dedos para voltear los párpados superiores hacia afuera, dejando a la vista la parte interna). Al escuchar lo del caballo que camina en dos patas, el Guardián Derecho dudó. Aun así, Valle de la Niebla... no había razón para que el Líder estuviera en un lugar así.

—¡Además, dicen que ese caballo intentó morder a los otros sementales en el establo y pisotear sus testículos! ¿Dónde más en el mundo existiría un caballo que se vuelve loco de agresividad en cuanto ve a otro macho?

Al oír sobre la agresividad hacia otros machos, el Guardián Derecho se convenció. Podía haber caballos que caminaran en dos patas, pero si se sumaba esa agresividad específica hacia los sementales, sin duda alguna se trataba del Caballo Negro de la Locura Celestial.